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Neuromarketing |Rodrigo L. Barnes marketing estratégico
03 Dic 2015

Cómo nos seducen en los supermercados, neuromarketing

Rodrigo L. Barnes 0 Comentarios

Seguramente alguna vez hayáis leído o escuchado la importancia de evitar ir al supermercado con el estómago vacío, ¿pero sabéis por qué? porque estarás expuesto al neuromarketing.

El supermercado está totalmente organizado para comprar no sólo lo que necesitamos, sino también aquello que cubra nuestras necesidades y responda a las demandas de nuestro subconsciente. Si encima tenemos una necesidad vital no cubierta en ese momento, como es el hambre, vamos a gastar mucho más de lo que haríamos si la necesidad estuviese cubierta.

Esta rama del marketing se conoce como neuromarketing y como dice el experto Juan Graña, “El neuromarketing no tiene ningún botón de compra, lo que pretende es perturbar al cerebro de manera positiva”.

 

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Ejemplos de uso del neuromarketing en el supermercado

  1. El pan. Posiblemente os hayáis dado cuenta que en la mayor parte de los supermercados hay un olor muy especial en la zona de la panadería, que prácticamente te envuelve.   Esto es porque cuando el consumidor huele el pan recién hecho, se deja llevar por el estímulo y no sólo compra el pan, sino también todos los productos que se pueden comer con él (mantequilla, mermelada, jamón…)
  2. Frutas y Verduras. Se suelen colocar a la entrada de los supermercados, ordenadas de forma cromática, con un aspecto muy lozano y verde. El consumidor nada más entrar al supermercado, interioriza un concepto de “lugar saludable” que junto al olor tienen un efecto calmante y agradable.
  3. Posición en los stands. El punto caliente para que los adultos compren un producto es aquel que está al nivel de la vista, ni más arriba ni más abajo. Sin embargo algunos productos gancho, pueden estar colocados a la altura de los más pequeños de la familia, para que estos se los pidan a sus padres.
  4. Se colocan en el exterior colores más cálidos, para atraer a los consumidores y en el interiores colores más fríos, que incentivan el gasto.
  5. Música. Dependiente de la música y el ritmo se puede acelerar o ralentizar los procesos de compra. Si por ejemplo el supermercado está lleno, se suele acelerar la música para que los clientes se vuelvan más eficientes, por el contrario cuando hay menor volumen de clientes, se ralentiza para que se relajen y pasen más tiempo en el local.
  6. Chicles, chocolatinas, etc al pasar por caja. Sin duda, no están puestos al azar. Cuando hemos realizado la compra en tiempo, nos gusta complacer a nuestro subconsciente con premios. ¿Y qué mejor premio que una chocolatina baratita, que apenas tiene impacto en nuestro carrito de la compra?

Estos son algunos de los ejemplos que se utilizan para incrementar las ventas de los supermercados, que sin duda funcionan.

Muchos de ellos pueden ser reutilizables en pequeños comercios y seguro tendrán resultados a corto plazo.

 

Rodrigo López Barnes consultor marketing estratégico

Rodrigo L. Barnes – Consultor de Marketing y Estrategia

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